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La Parroquia San José de Cenoví frente a la cuarentena

Vivir una cuarentena es una experiencia nueva y desconocida para esta generación presente, nunca estuvimos en cuarentena, solo sabíamos de cuarentena por datos históricos.

Es una experiencia desconocida que nos pone grandes retos y oportunidades. Como comunidad de fe nos retó a continuar la asistencia a nuestros feligreses, el contacto con las familias, los grupos apostólicos, los enfermos y alimentar la vida espiritual de todos nuestros feligreses viviendo la fe al servicio de los más pobres y necesitados.

Para responder a todos estos retos nos auxiliamos de la tecnología formando grupos de WhatsApp para mantener el contacto y dejar fluir las informaciones, permitiendo que la mayoría de los grupos se mantuvieran conectados en oración y celebrando la Palabra de manera virtual semanalmente. Sostuvimos la adoración al Santísimo y la Eucaristías desde la Capilla Corazón de María en la Casa de Acogida Vocacional, con transmisión en vivo a través de la cuenta de la parroquia en Facebook Live (Parroquia San José Claretianos). No alegramos de llevar el mensaje de fortaleza y bendición a cada lugar.

 

Actividades grupales vía Zoom

La Pastoral Juvenil organizó una conferencia virtual titulada: ¿Dónde está Dios?, una Misa Juvenil virtual y un concierto de alabanza titulado el Amor que te prende, transmitido en vivo por Facebook Live.

Finalmente, una de las actividades más relevantes fue la asistencia a las familias más vulnerables, ancianos y enfermos de nuestras comunidades y otras comunidades de San Francisco de Macorís a los cuales pudimos auxiliar con alimentos y medicinas a quienes más lo necesitaban, para lo cual muchas personas aportaron recursos, alimentos, compras, víveres y todo cuanto pudieran necesitar los más pobres.

Poco a poco volvemos a vernos con los protocolos sugeridos, pero vivimos una cuarentena como evangelio viviente, sobre todo, sirviendo, orando y ayudando. En todo el caminar, lo más importante fue que nos sentimos acompañados y unidos por el amor misericordioso de Dios. 

 

 

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