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EL PAPA FRANCISCO AGRADECE EL SERVICIO CLARETIANO A LA VIDA CONSAGRADA

(Roma, Italia). La comunidad académica del Instituto de Teología de la Vida Consagrada ‘Claretianum’ de Roma vivió el 7 de noviembre una jornada especialmente feliz al ser recibida en audiencia por el Papa Francisco, recién llegado de su viaje apostólico a Bahrein.

El Papa concedió esta audiencia con motivo de la clausura de la celebración del 50 aniversario de la fundación del Claretianum, Instituto de Teología de la Vida Consagrada en Roma, y del Instituto de Teología de la Vida Religiosa de Madrid (1971-2021). El Papa Francisco recibió a una delegación de 120 miembros del personal académico y de los estudiantes del Instituto Claretianum, a los que acompañaban el Cardenal Aquilino Bocos CMF, el obispo electo de la diócesis de San Sebastián Mons. Fernando Prado CMF, el P. Mathew Vattamattam (Superior General), el Prof. Vincenzo Buonomo (Rector Magnifico de la Universidad Lateranense), el P. Maurizio Bevilacqua CMF (Preside del Claretianum), el P. Agustinus Supur CMF (Director del Instituto de Vida Consagrada de Asia con sede en Manila) y algunos de los claretianos residentes en Roma.

El Santo Padre expresó su agradecimiento a los Misioneros Claretianos por el servicio que -sobre todo en las últimas décadas- han prestado y prestan a la vida consagrada. El Papa Francisco aludió a varias experiencias vividas personalmente por él cuando fue formador o participó en el sínodo de la vida consagrada.

A los seis institutos de los Misioneros Claretianos dedicados a la vida consagrada (Roma, Madrid, Manila, Bangalore, Bogotá, Abuja-Nigeria) se refirieron en sus palabras tanto el Superior General como el Papa Francisco, que agradeció también los servicios de la Congregación a las personas consagradas en otras partes del mundo: México, Polonia, Indonesia… Sus palabras recordaron y agradecieron también la labor de las publicaciones y revistas, y el mucho servicio prestado al acompañamiento espiritual, el asesoramiento jurídico y la atención a capítulos, gobiernos y comunidades de órdenes, congregaciones, institutos seculares, sociedades de vida apostólica y nuevas formas de vida consagrada. El Papa agradeció la difusión que la Congregación ha hecho del Magisterio de la Iglesia y su apoyo a las Iglesias particulares y a las conferencias de superiores mayores.

El Papa agradeció la difusión que la Congregación ha hecho del Magisterio de la Iglesia y su apoyo a las Iglesias particulares y a las conferencias de superiores mayores.

El Santo Padre expresó también su gratitud por la atención prestada a la constitución apostólica Veritatis gaudium, que ha invitado a repensar el compromiso de la Iglesia en el mundo de las enseñanzas teológicas y eclesiásticas. Animada por el XXVI Capítulo General, la Congregación se propone fortalecer sus presencias al servicio de la vida consagrada y articularlas aunando fuerzas y ampliando su servicio.

La cálida intervención del Papa incluyó comentarios sobre varios de los temas que suele abordar al hablar de vida consagrada: la necesidad de un profundo arraigo en Cristo; la relevancia de la vida comunitaria y del encuentro; el valor de la interculturalidad y el diálogo intergeneracional; la pobreza y la relación con los pobres… Su Santidad reiteró algunas invitaciones que ha dirigido a los Misioneros Claretianos en los últimos años y les invitó a seguir frecuentando las periferias del pensamiento y a buscar en ellas con audacia nuevas síntesis y propuestas, recordando el papel fundamental del estudio y la formación al servicio de la misión en la vida consagrada. Reiterando sus habituales invitaciones a la sinodalidad y a dejarse contagiar por ‘el estilo de Dios’ (proximidad, compasión, ternura), el Papa recordó el sesenta aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, que impulsó la creación del Claretianum y de los demás institutos de teología de la vida consagrada, y evocó la figura de algunos claretianos entre los que destacó, como ya había hecho espontáneamente en 2015, la del P. Jesús Torres Llorente (1933-2014), que vivió más de cuarenta y cinco años al servicio del actual dicasterio para la vida consagrada.

Seguir frecuentando las periferias del pensamiento y a buscar en ellas con audacia nuevas síntesis y propuestas, recordando el papel fundamental del estudio y la formación al servicio de la misión en la vida consagrada.

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