(Bayamón, Puerto Rico) Los jóvenes Alexis Hugor y Adilesse Medeus han dado un nuevo paso en su camino de discernimiento y seguimiento de Jesucristo al incorporarse oficialmente al Noviciado Canónico de los Misioneros Claretianos.
El camino vocacional está hecho de llamadas, decisiones, despedidas, encuentros y nuevos comienzos. Para Alexis Hugor y Adilesse Medeus, jóvenes procedentes de la Delegación de Antillas, este camino los ha llevado más allá de sus fronteras y de su tierra de origen hasta Guinea Ecuatorial, donde continúan su proceso formativo dentro de la Congregación de los Misioneros Claretianos.
Su partida como pre-novicios fue comunicada el pasado 24 de junio, iniciando así una nueva etapa marcada por la disponibilidad y el deseo de responder generosamente a la llamada de Dios. Después de algunas dificultades en los itinerarios de vuelo, ambos lograron llegar a su destino el 17 de agosto, donde fueron acogidos para comenzar esta importante experiencia de formación, discernimiento y preparación para la vida misionera.
El pasado 31 de agosto, Alexis y Adilesse dieron un paso decisivo al hacer su entrada canónicamente al Noviciado, uniéndose al grupo de jóvenes que había iniciado esta misma etapa el 14 de agosto.
El noviciado constituye un tiempo privilegiado en el proceso formativo de todo misionero claretiano. Es una etapa dedicada de manera especial al encuentro con Dios, al conocimiento más profundo de la Congregación y de su carisma, al discernimiento vocacional y a la preparación para vivir con mayor radicalidad el seguimiento de Jesucristo al estilo de san Antonio María Claret.
Para Alexis y Adilesse, este nuevo comienzo representa también una experiencia de apertura a la universalidad de la Congregación. Desde las Antillas hasta África, sus vidas se convierten en expresión concreta de una vocación misionera que no conoce fronteras y que invita a estar disponibles para anunciar el Evangelio allí donde la Iglesia y la Congregación los necesiten.
En este momento tan significativo, la Delegación de Antillas invita a todas las comunidades a acompañarlos con su cercanía y oración, pidiendo al Señor que fortalezca su vocación y les conceda perseverancia, alegría y generosidad en este camino.
Que el Corazón de María los acompañe y que, siguiendo el ejemplo de san Antonio María Claret, puedan crecer cada día en el deseo de vivir plenamente para Dios y para el anuncio del Evangelio.
¡Adelante, Alexis y Adilesse! La misión continúa y el camino apenas comienza.














